
La falta de sueño tiene efectos en el cuerpo humano que van más allá del simple cansancio. Un reciente estudio de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) revela que más del 30% de los adultos y hasta el 90% de los adolescentes no duermen lo suficiente, lo que impacta negativamente en nuestro bienestar emocional. La investigación, que abarca más de 50 años de estudios, indica que el sueño deficiente debilita nuestro funcionamiento emocional, aumentando la irritabilidad y el riesgo de ansiedad.
Los investigadores, liderados por Candice Alfano, han demostrado que incluso un leve déficit de sueño puede alterar nuestra reacción ante situaciones cotidianas. Esto significa que la calidad del sueño no solo afecta nuestro estado físico, sino también nuestra capacidad para enfrentar desafíos diarios, ya sean profesionales, académicos o personales. El doctor Daniel Pérez Chada, presidente de la Fundación Argentina del Sueño, enfatiza que el descanso adecuado es vital para mantener un equilibrio en todos los sistemas del organismo.
Los resultados de este estudio son contundentes: la falta de sueño está asociada con una disminución del estado de ánimo y un aumento de síntomas de ansiedad. La investigación analizó datos de 154 estudios con más de 5,700 participantes y descubrió que la falta de sueño puede llevar a un incremento de la frecuencia cardíaca y a una mayor preocupación, lo que impacta significativamente en la calidad de vida de las personas.
Además, se ha encontrado que los efectos emocionales negativos se manifiestan incluso después de pequeñas privaciones de sueño, como quedarse despierto una o dos horas más tarde de lo habitual. Esto resalta la importancia de establecer patrones de sueño saludables para prevenir problemas emocionales, especialmente en un contexto donde los trastornos de salud mental están en aumento.
Para fomentar un sueño reparador, se recomiendan prácticas como mantener horarios regulares, limitar las siestas y reducir la exposición a pantallas antes de dormir. Al cuidar nuestra salud del sueño, no solo mejoramos nuestro bienestar emocional, sino que también potenciamos nuestras capacidades cognitivas y nuestra calidad de vida en general.

