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El envejecimiento saludable y la importancia de una mentalidad positiva

Imagen Freepik.com

Envejecer es un proceso natural que todas las personas experimentan de manera distinta. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que adoptar una mentalidad positiva hacia el envejecimiento puede ser clave para disfrutar de una vida más larga y saludable. Un estudio realizado con 660 personas durante varias décadas encontró que aquellos con una actitud positiva hacia el envejecimiento vivían, en promedio, siete años y medio más que quienes lo veían de forma negativa. Además, esta mentalidad se asocia con una presión arterial más baja y un menor riesgo de padecer demencia.

La doctora María Clara Perret, especialista en Medicina Geriátrica, destaca que el envejecimiento, si bien a menudo se asocia con enfermedad y discapacidad, puede transitarse de manera saludable si se adopta un estilo de vida activo y de autocuidado. Esto incluye tanto el aspecto físico como mental y social. El envejecimiento saludable implica que las personas mayores mantengan una vida activa, autónoma y llena de participación, reconociendo sus derechos a la igualdad, la autorrealización y el buen trato.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha promovido esta visión del envejecimiento con la «Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030», una iniciativa global que busca mejorar la vida de las personas mayores a través de la colaboración entre gobiernos, sociedad civil y el sector privado. Esta iniciativa promueve un envejecimiento que no solo abarca el bienestar físico, sino también la salud mental y la aceptación de las transiciones que trae consigo la edad.

El doctor Rolando Salinas, jefe de Salud Mental del Hospital Alemán, subraya que envejecer saludablemente no solo implica mantener un cuerpo fuerte, sino también una mente equilibrada y relaciones sociales sólidas. La clave está en aceptar los cambios de la vida, como la jubilación o la dependencia de otras personas, y mantener una mentalidad abierta frente a las nuevas generaciones. Este enfoque permite a las personas mayores mantenerse relevantes y conectadas con su entorno.

Entre las recomendaciones para un envejecimiento saludable, destacan la práctica regular de ejercicio físico y una dieta equilibrada. La actividad física ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, demencia y osteoporosis, mientras que una dieta mediterránea, rica en fibras y baja en grasas saturadas, reduce los riesgos de enfermedades crónicas. Además, se aconseja evitar el abuso de tabaco y alcohol, así como realizar chequeos médicos periódicos para prevenir y tratar enfermedades de manera temprana.

El envejecimiento saludable también requiere atención a la salud mental. Prevenir trastornos como la depresión o la ansiedad es crucial, y una parte fundamental de esto es fomentar las relaciones sociales. La participación en actividades comunitarias, clubs de jubilados o talleres recreativos puede mejorar la percepción de bienestar y reducir el aislamiento, un factor de riesgo para la salud mental en esta etapa de la vida.

Por último, es esencial preparar el hogar para prevenir caídas y accidentes, un riesgo significativo para las personas mayores. Adaptar el entorno doméstico para hacerlo más seguro puede evitar fracturas y hospitalizaciones, mejorando la calidad de vida y la independencia. A largo plazo, las personas que se cuidan física y mentalmente, y que mantienen una red social activa, tienen más posibilidades de disfrutar de una vejez plena y satisfactoria.